Cuando te separas con hijos, no solo termina una relación. Empieza una etapa completamente nueva para la que nadie te ha preparado. De repente aparecen dudas, culpa, rabia, miedo e inseguridad.

Te preguntas si lo estás haciendo bien. Te preocupa cómo la separación afectará a tus hijos. Intentas tomar buenas decisiones, pero muchas veces acabas reaccionando desde el dolor, el agotamiento o el conflicto con tu ex pareja.

Y lo más difícil es que sabes que tus hijos necesitan estabilidad, pero tú mismo sientes que tu vida está patas arriba. La realidad es que compartir la crianza de forma saludable requiere competencias que nadie nos enseñó.

Aprenderás a regularte emocionalmente, recuperar la confianza en ti mismo y dejar de reaccionar impulsivamente para empezar a responder con calma y claridad.

Sabrás qué necesitan según su edad, cómo acompañar sus emociones difíciles y cómo ayudarles a adaptarse sin cargarles con problemas que pertenecen a los adultos.